Evangelio 2018

2 noviembre, 2017 – Espiritualidad digital

El Puente

Me preguntaban, hace pocos días, si Dios mata. Sin necesidad de pensarlo, respondí que no. Mata el pecado, introducido en este mundo por envidia del demonio. Por eso la muerte es la nieta del demonio, porque es hija de su hijo. Dios no mata, Dios es vida y da vida. Sin embargo, para darla, ha elegido un camino misterioso y sublime: ha permitido que suframos las consecuencias del pecado y seamos humillados por la muerte; y ha enviado a su propio Hijo, tres veces santo como Él, a tenderse sobre la muerte en una Cruz y a hacer de puente (Pontífice supremo) que conduce a la eternidad. Y así, para nosotros, la muerte es Cruz, y la Cruz es Amor.

Con todo, no te extrañe si temes a la muerte. El propio Hijo de Dios sudó sangre ante ella. Pero mira al Crucifijo, y reconcíliate con ese paso que conduce al cielo.

Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os tomaré conmigo… ¡Dichosos los que mueren en el Señor! Hoy rezas por tus seres queridos que han salido de este mundo. Recuerda que Cristo murió por ellos, y reza con esperanza para que, cuanto antes, alcancen la otra orilla.

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