Evangelio 2018

1 noviembre, 2017 – Espiritualidad digital

Dolores de parto

Son dolores de parto: Los pobres en el espíritu, los que lloran, los que tienen hambre y sed de la justicia, los que trabajan por la paz, los perseguidos… Ahí están tus dolores y los míos, tus lágrimas y las mías, tu hambre y la mía, tu sed y la mía, tus trabajos y los míos, tus humillaciones y las mías. No habla el Señor a unos pocos elegidos. Nos habla a ti y a mí, para que no olvidemos que, tras todas esas dificultades, si las sufrimos por Él y con Él, existe un inmenso caudal de gloria. Son dolores de parto, nada más.

No pienses sólo en los diez segundos posteriores a tu muerte. Al cielo se amanece desde lo profundo del alma, y eso debe suceder en esta vida. Habrá, desde luego, un día en que el nacimiento se consume, pero ese día tampoco será el de tu muerte. Quizá la muerte sea la contracción última, pero el nacimiento pleno a la vida plena sucederá cuando el Señor vuelva y nuestros cuerpos, ya resucitados, puedan participar también de su gloria y gozarla para siempre.

Entre tanto, recuerda que estás naciendo, y repite muchas veces: «¡Vale la pena!».

(0111)