Evangelio 2018

30 octubre, 2017 – Espiritualidad digital

¡Glorifica a Dios!

Cuando aquella mujer que llevaba dieciocho años encorvada, sin poderse enderezar, al recibir en su pobre cuerpo las manos de Jesús se puso derecha, san Lucas nos dice que glorificaba a Dios.

¡Cómo no glorificarlo! ¿Lo glorificas tú?

Tú has recibido mucho más que aquella mujer. Desde que naciste, estabas encorvado, porque le pertenecías al pecado, y tus ojos sólo se fijaban en los bienes de este mundo. ¿Cuántos años has estado así, sin pensar más que en las cosas de la tierra, y atado por tus miserias al barro de tu propia carne? Un día el Señor se cruzó en tu vida, impuso sobre ti las manos del sacerdote en el sacramento del Perdón, y, cuando saliste del confesonario, eras hijo de Dios, tenías la mirada en el cielo, y has sido alimentado con el pan que ansían los ángeles.

¿No estás agradecido? ¿O aún te quejas de todo? Deberías cantar por dentro.

Glorifica a Dios. Glorifícalo con tus palabras, llenándolas de luz y de alegría. Glorifícalo con tus obras, impregnándolas con el perfume de la caridad. Glorifícalo con tus pensamientos, teniendo tu conversación interior en los cielos. Glorifícalo con tus afectos, purificándolos con la castidad.

¡Glorifica a Dios!

(TOI30L)