Evangelio 2018

29 octubre, 2017 – Espiritualidad digital

¡Es tan fácil!

La Ley fue entregada por Dios a Moisés y a los antiguos: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente. Pero, según palabras de Jesús, ninguno de vosotros cumple la ley (Jn 7, 19).

¿Cómo cumplirla? Ellos eran hombres, y Dios gloria y majestad suprema. La distancia entre el Altísimo y un ser formado del barro de la tierra era inmensa. Además, ellos, al igual que nosotros, no sabían amar sin que ese amor se manifestase a través de la carne. ¿Cómo amar a quien no ves, a quien no puedes besar, a quien no te dirige una sonrisa? ¿Cómo amar con todo el corazón al «Ipsum esse subsistens»?

No he venido a abolir la ley –dirá también el Señor–, sino a darle plenitud (Mt 5, 17). Mira a un crucifijo. ¡Es tan fácil enamorarse ahora! Mira la sagrada Hostia. ¡Si casi lloras ante su pureza y su humildad! Mira un Belén. ¡Cómo no amar!

Dios se ha encarnado. Y quienes tenemos corazón de carne podemos amarlo con todo el corazón. Lo único extraño, ahora, es que haya hombres que no lo amen, porque no quieren conocerlo. ¡Si lo conocieran!

(TOA30)