Evangelio 2018

26 octubre, 2017 – Espiritualidad digital

La conversión de un padre de familia

«¡Por fin! Les pedí que me dejaran en paz, y se han marchado todos al cine, mi mujer y mis tres hijos. Ahora tengo la casa para mi solito, y, como lo vecinos tampoco están, no se oye ni un ruido. Voy a abrirme una cerveza y a sentarme ante el televisor… ¡Qué paz!».

Si por paz entiendes «eso», Jesús habla para ti: ¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? ¡No, sino división!

Quieres reconciliarte con todos tus caprichos, aunque sea a costa de quitarte a los demás de encima. Pero la paz de Cristo, la verdadera paz (no «eso» que te han montado en el piso), no viene sin desgarro ni violencia. Es preciso que entables una lucha a muerte contra las seducciones de la carne, y te entregues al servicio de Dios y del prójimo. Fruto de esa lucha será la verdadera paz de Cristo.

Estarán divididos cinco en una casa: tres contra dos, y dos contra tres… Pero no será porque los has enviado al cine para beberte una cerveza en «paz». Quizá, cuando te entregues a Dios, Él permita que sufras persecución, incluso dentro de tu casa. Así los redimirás también a ellos.

(TOI29J)