Evangelio 2018

17 octubre, 2017 – Espiritualidad digital

Mantén limpios los ojos

Somos más transparentes de lo que pensamos. Los hipócritas sólo engañan a los necios, y a quienes tienen por costumbre no mirar a los ojos para no descubrir los suyos. El hipócrita, normalmente, sólo tiene su secreto a buen recaudo ante quien es tan hipócrita como él, o más.

Limpiáis por fuera la copa y el plato, pero por dentro rebosáis de rapiña y maldad.

Uno puede acicalarse, y pretender dar la talla ante el espejo del cuarto de baño. Pero, cuando hay maldad en el corazón, y no se limpia, esa maldad siempre acaba por fermentar, y rebosa. Sale a borbotones por los ojos, se filtra en el tono de la voz, y rezuma una pestilencia ante el olfato del alma cuya mezcla con el perfume de Chanel no sienta nada bien.

No te asustes si ves brotar la mala hierba en tu corazón. Pero, por el amor de Dios, no la guardes. Acude al confesor, y sé sincero con él. Que no te dé vergüenza decir: «Estoy lleno de soberbia, me come la lujuria, me invade el rencor». Y allí, ante Dios, déjate limpiar. Así la mala hierba no contaminará el campo, y tus ojos se mantendrán limpios.

(TOI28M)