Evangelio 2018

15 octubre, 2017 – Espiritualidad digital

¿Saben dónde están?

Una invitación de boda suscita reacciones de lo más variadas.

Por ejemplo, si se trata de la boda de un primo segundo a quien hace diez años que no has visto, te sientes incómodo. Pero, si vas, te vistes. No se te ocurre presentarte en ropa de deporte.

Si es la boda de un buen amigo, acudes con alegría, y –lógicamente– vas bien vestido.

El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo… ¿Cómo reaccionas si te invita el Rey de los cielos?

Para algunos, el Rey de los cielos es más pesado que un primo segundo. No van a misa ni aun sabiendo que están invitados.

A los amigos de Dios, la invitación los abruma. Pero se dejan vestir por el propio Dios en el sacramento del Perdón, y disfrutan de las Bodas como las disfrutan los santos.

Lo más difícil de explicar: ¿Cómo has entrado aquí sin vestido de boda? Se trata de personas que van a misa mal vestidas por fuera y por dentro, que acuden a comulgar como quien va a tomar un canapé, y salen de la iglesia quejándose de que se aburren. ¿Realmente saben dónde están?

(TOA28)