Evangelio 2018

14 octubre, 2017 – Espiritualidad digital

Como cualquier hijo

Cuando miles de personas aclaman a la vez a alguien, las voces de todos se funden en un alboroto indescifrable. Incluso si las masas se ponen de acuerdo en corear una consigna, cuesta trabajo entenderla. Son demasiadas personas gritando a la vez.

No era el caso. Allí, cada uno decía lo que le salía de dentro. Pero san Lucas aplica el zoom sobre una sola persona: Una mujer de entre el gentío, levantando la voz, le dijo: «Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron».

Si esta mujer ha pasado a la Historia es porque, en medio toda aquella algarabía, sus palabras lograron abrirse paso hasta el corazón de Jesús y se clavaron en él como una flecha. El Señor se emocionó al escuchar aquel elogio dirigido a su madre. No debería extrañarnos. Cualquier ser humano bien nacido tiembla por dentro cuando le mientan a su madre.

Gracias a esta buena mujer, sabemos que cada avemaría del santo rosario se clava en el corazón de Jesús. Si alguien piensa que rezarle a la Virgen es hacer de menos al Señor, que se desengañe inmediatamente. Cada vez que rezas a la Madre, el Hijo engorda de satisfacción.

(TOI27S)