Evangelio 2018

9 octubre, 2017 – Espiritualidad digital

Lo que la parábola no cuenta

La parábola del buen samaritano cuenta tanto como calla. No explica qué sucedió con el personaje principal: aquél que, viendo al enfermo en su camino, le vendó las heridas (…), lo llevó a una posada y lo cuidó. Tras haberlo dejado en manos del posadero, ese hombre siguió su camino.

Piénsalo. Podría haber cancelado su viaje, haberse quedado con el enfermo y no haberse marchado hasta que estuviera repuesto. En ese caso, el enfermo, a buen seguro, le habría abrazado, se habría postrado ante él y le habría asegurado que, en adelante, le debía la vida y no lo olvidaría jamás… Nada de eso pudo hacer. Cuando el herido se repuso, su salvador no estaba allí.

Tampoco se nos dice nada acerca de la alegría con que el buen samaritano prosiguió su camino, sabiendo que había hecho lo que Dios le pedía. Él no era –lo sabía– el Salvador. Era, simplemente, un pobre hombre que, a su paso, había hecho el bien que pudo.

Aprende: no estamos llamados a solucionar todos los problemas de todas las personas. Estamos llamados a hacer el bien que podamos, y a confiar en Dios, ese buen Posadero en cuyas manos dejamos a los hombres.

(TOI17L)

“Evangelio