Evangelio 2018

1 octubre, 2017 – Espiritualidad digital

No, pero sí

Cuando abrió la puerta de la habitación de su hijo, lo encontró con los dedos en el teléfono móvil y los ojos colgados de la pantalla. Tenía cuatro grupos de whatsapp abiertos. – Hijo, ve hoy a trabajar en la viña. – «Paso, estoy muy ocupado». Podría haber impuesto su autoridad; haberle quitado el teléfono de las manos y haberle obligado a trabajar. Pero aquel padre era especial: la única obediencia que quería de su hijo era la que viene del amor. Cerró la puerta y se marchó entristecido.

Cuando el chico oyó que la puerta se cerraba, se quedó mirando hacia ella. Imaginó la tristeza de su padre, y se sintió miserable por haberle contristado. Se arrepintió, apagó el teléfono móvil, y fue. Su padre, al verlo llegar, sonrió.

Como este joven hay muchos. Son egoístas, y se defienden de los demás. Si vas a pedirles algo, antes de que termines de pedirlo te dicen: «¡No puedo!». Pero, después, les vence su buen corazón, y te lo dan. Llegarán al cielo, aunque sea a trompicones.

Más pronto llegarían si bajaran las defensas y no opusieran resistencia al amor. Ahora son buenas personas. Si, además, dijeran «sí» a la primera, serían santos.

(TOA26)