Evangelio 2018

30 septiembre, 2017 – Espiritualidad digital

Un rayo de tiniebla

No creo que los apóstoles fueran tontos. Me consta que no lo eran. Creo, simplemente, que tenían miedo. Yo también. Tengo fe, y, a la vez, tengo miedo. Casi tiemblo tanto como gozo.

Me refiero a la incapacidad de los Doce para comprender la Pasión: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres. No parece difícil de entender; y, sin embargo, nos dice san Lucas que ellos no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro, que no captaban el sentido.

Pero, a fin de cuentas, ése es el problema: la oscuridad. Uno puede extasiarse ante el Cristo de Velázquez; la distancia que marca el lienzo permite esos derroches de piedad. Pero cuando, en tu vida, te acercas al Gólgota, todo se oscurece. Como dice san Lucas, no captas el sentido; lo captaste ante el lienzo, pero ya no ves nada. Dionisio Areopagita hablaba de un «rayo de tiniebla». Te parece que Dios te ha abandonado. Sabes que no es así; pero ¡vaya si te lo parece!

Los apóstoles no estaban ante el Cristo de Velázquez. El Jesús que anunciaba aquello caminaba a su lado, y compartían su suerte. Por eso no entendían. Por eso temblaban.

(TOI25S)