Evangelio 2018

25 septiembre, 2017 – Espiritualidad digital

Amantes de la farándula

En ocasiones, damos pena con nuestra pasión por subirnos al «candelero», y nuestros deseos de ascender para brillar. No hablo sólo de famosos, actores, cantantes y futbolistas. También en nuestros ambientes eclesiásticos contamos con amantes de la farándula y el relampagueo. Claro que, en nuestra casa, siempre tenemos una santa excusa para  lucirnos: Nadie que ha encendido una lámpara la tapa con una vasija o la mete debajo de la cama, sino que la pone en el candelero para que los que entren vean la luz. «¡Sería falsa modestia no brillar! Y eso, por no citar la parábola de los talentos».

Si, en lugar de interpretar el evangelio a favor de nuestro capricho, quisiéramos entenderlo, todo sería distinto, en la Iglesia y fuera de ella. ¿No lees que es quien encendió la lámpara el mismo que después la eleva? Si tu luz es postiza, no me extrañan tus deseos de ascender. Pero, si ha sido Dios quien ha hecho brillar la luz en ti, deja de buscar honores y permite que sea Él quien te eleve al candelero. Ah, y, por terminar de aclarar las cosas: El candelero es la Cruz, donde subió la Luz del mundo.

¿Aún quieres brillar?

(TOI25L)