Evangelio 2018

23 septiembre, 2017 – Espiritualidad digital

Si al menos una semilla diera fruto…

Es como la lluvia: no puedes bebértela toda, ni tan siquiera mojarte con todas las gotas. Cuando yo era niño, recuerdo que alzábamos la cabeza cuando llovía, y abríamos mucho la boca, queriendo bebernos aquella agua caída del cielo.

La semilla es la Palabra de Dios. Es la primera lectura, y el salmo, y después el evangelio. Cada día, la liturgia es como nube mañanera, que llueve la Palabra de Dios sobre los hombres.

No puedes meditar todo, memorizar todo, considerar todo. Lo desearías, pero no puedes. Hay semillas que caerán al borde del camino, otras que te encontrarán distraído y se perderán entre los abrojos de tus preocupaciones…

Pero, al menos, guarda cada día una palabra, una frase de la Escritura. Los de la tierra buena son los que escuchan la palabra de Dios con un corazón noble y generoso, la guardan y dan fruto con perseverancia. Que al menos un versículo permanezca en tu memoria durante todo el día. Escoge el que más hondo te llegue. Y, después, repítelo una y otra vez, en los mil trances de la jornada, hasta la noche. Así –te lo aseguro–, al menos esa semilla dará fruto al ciento por uno.

(TOI24S)