Evangelio 2018

22 septiembre, 2017 – Espiritualidad digital

La mala prensa de las buenas noticias

Jesús se comparó a sí mismo con Jonás en numerosas ocasiones. Ambos fueron enviados, de parte de Dios, a un pueblo pecador. Pero, en un aspecto, Jesús y Jonás fueron esencialmente distintos. Jonás anunció la inminencia de un castigo, mientras que Jesús anunció la buena noticia del reino de Dios.

Esa buena noticia es la de su misericordia y su amor hacia los pecadores. El mismo Dios que envió a Jonás para anunciar el castigo de Sodoma y Gomorra envía ahora a su Hijo para que el mundo se salve por Él.

Seguían a Jesús algunas mujeres, que habían sido curadas de espíritus malos y de enfermedades. Para ellas, la noticia de la misericordia de Dios había sido su salvación. Ese Amor las rescató y llenó de alegría sus vidas.

Paradoja: A Jonás lo creyeron, y Sodoma y Gomorra ayunaron hasta aplacar la cólera de Dios. A Jesús lo mataron. No todos se alegraron, como aquellas mujeres. Quienes se creían justos se sintieron acusados por su inocencia. Como el hermano mayor del hijo pródigo, se entristecieron cuando debían alegrarse.

¿Por qué nos resulta más fácil creer las malas noticias que las buenas? ¿Por qué nos cuesta menos asustarnos que alegrarnos?

(TOI24V)