Evangelio 2018

20 septiembre, 2017 – Espiritualidad digital

Bailando y llorando

Si quieres saber lo que es el baile, no entres en una discoteca. Allí los cuerpos, dejados a sí mismos, se dejan arrastrar por la música como un tronco se deja arrastrar por las olas. Dejarse llevar no es bailar. Si quieres saber lo que es el baile, acude a una representación de ballet. Allí los cuerpos, tras horas de práctica y mucho estudio, dialogan con la música y crean ámbitos nuevos, donde surge la belleza como fruto del diálogo entre música y danza.

Si quieres saber lo que es llorar, no mires a un niño con una rabieta. El llanto que conmueve es el de quien ha recibido una herida en el corazón y la llora en silencio.

Hemos tocado la flauta y no habéis bailado. Hemos entonado lamentaciones y no habéis llorado.

Dios quiere que bailemos y lloremos. El baile del enamorado de Cristo es fruto de una escucha atenta de su palabra que mueve su cuerpo para entregarlo amorosamente al servicio de la voluntad divina. Y el llanto del cristiano es fruto de una mirada embelesada al Crucifijo, en la cual los dolores del Señor traspasan el corazón del discípulo y se vierten en lágrimas de fuego.

(TOI24X)