Evangelio 2018

16 septiembre, 2017 – Espiritualidad digital

Obediencia filial

«Obediencia» se dice de muchas formas. Los ordenadores y las lavadoras son obedientes. Pulsas una tecla, y la máquina realiza su función. Hablaríamos, en ese caso, de una obediencia «pasiva», que se limita a dejarse manipular.

Existe, también, una obediencia jerárquica, como la que se practica en el ejército y en los órganos de gobierno de cualquier institución. El subordinado escucha y obedece, sin que necesariamente se identifique con lo que hace, aunque procure hacerlo lo mejor posible. Es su deber, y punto.

La obediencia filial, y más la que debemos al Señor, es distinta. Todo el que viene a mí, escucha mis palabras, y las pone en práctica, os voy a decir a quién se parece… Fíjate en la delicadeza de la expresión, y entenderás cómo debes obedecer. Primero te acercas a Él, ya sea ante un sagrario, en lo profundo de tu alma, o en la persona de sus ministros. Luego escuchas sus palabras, y las atesoras como atesora el amante las palabras del ser amado. Después, el hombre bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien. Entonces lo cumples. O, mejor, la palabra atesorada se cumple sola. Estás sólidamente cimentado en la Roca.

(TOI23S)