Evangelio 2018

13 septiembre, 2017 – Espiritualidad digital

Los pobres que son ricos

Si el primer mandamiento de la Ley de Dios viene a resumir la ley entera, también la primera de las bienaventuranzas es el compendio de todas:

Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.

Es como decir: «Bienaventurados los pobres, porque sois lo más ricos de entre los hombres». ¿No es acaso el reino de Dios superior a todas las riquezas de la tierra?

Apréndelo: Dios no nos pide para despojarnos, como algunos piensan, y como el demonio susurra en los oídos de muchos. Si el Amor de Dios nos lo pide todo –¡y nos lo pide!– es para enriquecernos. Dios quiere, sencillamente, que vaciemos las manos para que Él pueda llenarlas de riquezas.

¿No te das cuenta de que, con tantos apegos, no estás capacitado para la santidad? No sabes prescindir de ningún consuelo. No eres capaz de privarte de una cerveza, ni de un desayuno, ni de una siesta… Ni siquiera eres capaz de utilizar el transporte público, por no prescindir del coche. Si hay ascensor en el edificio, no subirás por la escalera… ¿Cómo vas a llenarte de Dios, cuando estás tan atado a tantas cosas?

Comienza a soltar amarras. Vacía las manos… y verás.

(TOI23X)