Evangelio 2018

12 septiembre, 2017 – Espiritualidad digital

La misma llamada, y distintas respuestas

Unos padres dan la misma educación a todos sus hijos, y, después, cada uno de ellos escoge caminos distintos. No todos buenos. Y, aunque los padres les dieron lo mejor, cuando los jóvenes toman sus vidas en sus propias manos no siempre encaminan sus pasos según la formación que recibieron. Algunos padres se disgustan, se sienten culpables… No deberían. Formaron hijos libres, y la libertad tiene sus riesgos. Ahora les corresponde rezar y, a veces, sufrir. Pero no deben sentirse culpables. La culpa del pecado es siempre de quien lo elige, y ellos no eligieron el pecado para sus hijos.

Fíjate en Jesús: Escogió de entre ellos a doce, a los que también nombró apóstoles. A los doce los cuidó con idéntico cariño. Y, de entre ellos, uno lo acompañó a la Cruz, otro lo negó tres veces, y otro lo traicionó por treinta monedas.

La llamada de Dios no nos hace mejores; esa predilección divina nos santificará sólo si correspondemos. Hemos recibido mucho. Y debemos esforzarnos en ser fieles en lo pequeño –no faltar a la oración, no dejar de confesarnos, ser delicados con quienes nos rodean…–, para que Dios nos conceda el don de la perseverancia final.

(TOI23M)