Evangelio 2018

11 septiembre, 2017 – Espiritualidad digital

Es más fácil para el pobre

Aquel sábado, la sinagoga estaba llena de enfermos. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada. Y había también, una congregación de escribas y fariseos de quien nos dice san Lucas que estaban ciegos por la cólera. No es buena esa ceguera; sería mejor la de los ojos de la cara; conozco yo ciegos de los ojos que ven maravillas ocultas a muchos.

Con todo, sólo el hombre de la mano atrofiada fue curado. – Extiende tu mano. Él lo hizo, y la mano quedó restablecida. No discute, no interpone obstáculo alguno. Se fía de Cristo, obedece y extiende la mano. La obediencia y el poder de Dios obran el resto. Al fin y al cabo, aquel hombre era pobre, y nada tenía que defender ante Jesús. Peor de lo que estaba ya no podía estar…

Los escribas y fariseos, sin embargo, tenían un prestigio, una salud, unas riquezas y, sobre todo, un inmenso ego que defender. ¿Iban ahora a doblegarse ante el supuesto Mesías que podría arrebatarles el respeto de su pueblo?

Créeme: es más fácil ser salvado cuando uno tiene poco que defender. El dar todo por perdido con tal de ganar a Cristo facilita la santidad.

(TOI23L)