Evangelio 2018

7 septiembre, 2017 – Espiritualidad digital

Tronos para el Rey

Hasta aquel día, la barca de Simón había sido, simplemente, una herramienta de trabajo. Con ella se ganaba la vida y alimentaba a su familia.

Hasta aquel día. Pero, esa mañana, mientras Simón lavaba las redes, Jesús subió a su barca y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.

Míralo: sentado allí, el Señor ha convertido la barca en trono. Lo que era instrumento de trabajo es ahora, también, el trono del Rey de reyes. Si se hubiera conservado aquel pequeño bote, ¡con qué devoción lo besaríamos hoy!

No te extrañe. También convirtió Jesús en trono al borrico sobre el que entró sentado en Jerusalén.

Y tu vida. Y la mía. Si dejamos que el Señor se apodere de ellas, si le permitimos invadirlas dulcemente, seremos trono del Rey como es la lámpara trono de la luz. Y los hombres, al mirarnos, no nos verán a nosotros, sino a Él. Sus sentimientos, asentados en nuestros pobres corazones, perdonarán, amarán y redimirán a los hombres mientras nosotros nos postramos y desaparecemos para hacerle sitio a Él.

Díselo: ¡Oh, Jesús, que cuantos se acerquen no me vean a mí, sino a Ti!

(TOI22J)