Evangelio 2018

6 septiembre, 2017 – Espiritualidad digital

La oración que encamina tus pasos

Amanece. Cafarnaúm entera está en la calle. Buscan al Maestro. Los milagros y enseñanzas de la noche anterior habían cautivado al pueblo, y ya estaban ansiosos de encontrarse de nuevo con Él.

Pero Jesús no está. Los apóstoles, que lo conocen bien, saben que ha salido a orar, y abandonan la ciudad en busca de un lugar tranquilo donde Jesús haya podido retirarse. Se cruzan con Él; ya vuelve. Todo el pueblo va detrás de los apóstoles.

Intentaban retenerlo para que no se separara de ellos. Pero él les dijo: «Es necesario que proclame el reino de Dios también a las otras ciudades, pues para esto he sido enviado».

Ya ves: Jesús vuelve de su oración resuelto. Ha escuchado la voz de su Padre, y se dispone a obedecer. Los hombres le insisten para que se quede, pero Él, tras recibir el mandato divino, está decidido.

Lo mismo sucederá en Getsemaní. Después de postrarse en agonía durante su oración, y escuchar entre sudores de sangre la voz de su Padre, se levantará decidido a obedecer.

Toda buena oración debería culminar así: tras escuchar a Dios, uno sale resuelto a cumplir su palabra. No termines nunca la oración sin un propósito.

(TOI22X)