Evangelio 2018

5 septiembre, 2017 – Espiritualidad digital

Así de breve

Hay demonios mudos. Pero, por lo general, los demonios hablan mucho. Son de naturaleza charlatana. Quizá por eso dice la Escritura que el mucho hablar conduce al pecado (Pr 10, 19).

¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Jesús nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios. Qué pesado. Pedro lo dijo con muchas menos palabras, y mejor humor.

Cállate y sal de él. Así de breve. Y de tajante. El charlatán enmudece y se marcha. Se quedaron asombrados de su enseñanza, porque su palabra estaba llena de autoridad. Y, para ejercerla, no necesitaba alargar la homilía. Lo justo y necesario. Punto.

Esa misma autoridad nos deja sobrecogidos cuando la ejerce en la Cruz. Quisieron los hombres despojarlo de todo vestigio de divinidad, y, sin embargo, allí, colgado en ese leño, le otorgará al buen ladrón el reino eterno. Y le entregará a Juan –y a nosotros– a su propia Madre. Antes de morir, hablará como un general que vuelve victorioso de su misión: Está cumplido (Jn 19, 30).

Impresiona. Porque una sola palabra de Jesús tiene poder suficiente para hacernos santos y expulsar de nosotros todo pecado. Sólo hace falta que la escuchemos bien.

(TOI22M)