Evangelio 2018

31 agosto, 2017 – Espiritualidad digital

Los que velan y los que duermen

En muchas ocasiones invitó Jesús a los suyos a permanecer en vela, recordándoles que la gracia llega sin avisar y pasa de largo cuando el hombre duerme.

Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de la casa a qué hora viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría que abrieran un boquete en su casa. El dueño de la casa es el príncipe de este mundo. Cristo es el ladrón, que viene a abrir en la casa el boquete de la Cruz, por el que las almas escapan a la eternidad. No avisa de la hora, porque no debían los demonios saber cuándo el Ladrón les robaría.

Sin embargo, al llegar el momento, los apóstoles, en Getsemaní, durmieron a pierna suelta, mientras Judas, el siervo de las tinieblas, permaneció en vela. Eso no impidió al Señor abrir el boquete sobre el Calvario, pero las cosas no debieron suceder así. Si los apóstoles hubieran permanecido en vela, habrían sido fieles.

No te duermas. Recuerda que el demonio trabaja de noche. Si no abandonas la oración, permanecerás despierto, y, cuando el Ladrón aparezca, te robará y pasarás a ser de Dios.

(TOI21J)