Evangelio 2018

23 agosto, 2017 – Espiritualidad digital

Parábola – ficción

Es toda una licencia; quizá atrevida. Digamos que es «parábola–ficción»:

¿Creéis que disfrutaron igual el denario quienes trabajaron durante todo el día por él y quienes lo recibieron con apenas una hora de trabajo? Supongo que no se mira con los mismos ojos un salario cuando has sudado para obtenerlo que cuando te ha tocado en una rifa. Y tampoco se gasta de la misma manera, claro.

No lo escribo por fantasear. Lo escribo pensando en la comunión. La Eucaristía es el gran salario inmerecido, venido tan sólo de la bondad y misericordia de Dios. Porque ese amo que dice de sí mismo yo soy bueno representa, sin duda, a Dios. En cuanto a nosotros… Lo mismo comulga quien ha pasado el día subido a la Cruz, entregado a Dios y a los demás, que quien ha pasado el día pecando y se confiesa diez minutos antes de misa. Quien comulga en pecado roba el denario, y de ese ladrón prefiero no hablar.

¿Creéis que aprovecha igual la comunión al enamorado de Cristo que al frívolo que acaba de confesar sin apenas arrepentimiento? Es el mismo denario; pero, realmente, aquellos empleados no cobraron lo mismo.

(TOI20X)