Evangelio 2018

21 agosto, 2017 – Espiritualidad digital

El joven que se hizo viejo

Ha pasado a la historia como «el joven rico», aunque, a mí, más me parece un pobre viejo.

Cuenta san Mateo que, tras haberle dado la espalda a la llamada de Dios, el joven se fue triste, porque era muy rico. Tenía tanto que abandonar para poder seguir a Jesús, estaba tan apegado a tantas cosas de este mundo… que el Amor, con la libertad que conlleva, le pareció una montaña que no deseaba escalar.

Pero creo yo que una riqueza que rivaliza con el gran Tesoro del Amor divino no es riqueza, sino pobreza; lo tienes todo, pero te falta Dios… Eres el ser más pobre de toda la tierra. Y creo, también, que una juventud que no puede moverse, porque está encadenada a los bienes de este mundo, y que es incapaz de aventura y romance, no es juventud, sino vejez. El día que dijo «no» a Jesús, aquel joven se hizo viejo de repente.

Me cuentan que quizá, aunque de lejos, siguió a Jesús; que quizá nunca se apartó completamente de Él… Si así fue, habría sufrido aún más. Quien puede volar y se queda mirando desde el suelo es el animal más infeliz de la creación.

(TOI20L)