Evangelio 2018

20 agosto, 2017 – Espiritualidad digital

Donde hay confianza…

Aquí va una historia real, con nombres ficticios: Encarnita era la delicadeza en persona; se deshacía en atenciones conmigo. A su marido, Antonio, lo tenía yo por un buen hombre. Un día llamé por teléfono, y Encarnita descolgó: «¡Ay, padre, qué alegría oír su voz! ¿Está usted bien?». Le pregunté por Antonio, y «ahora se pone». No imaginó que el teléfono captara su voz: «¡Antoniooooooo! ¿Estás sordo, o qué te pasa? ¡Que te llama el cura, levanta de ahí!». Entonces supe que Antonio era un santo.

«Donde hay confianza, da asco». Podemos ser encantadores con los de fuera, e insufribles en casa. Al Señor le sucedió con los suyos. Quienes mejor debían tratarlo, los nazarenos, lo despreciaron; se habían acostumbrado a Él como Encarnita, en un mal día, se acostumbró a Antonio. Mientras tanto, muchos paganos, como aquella cananea, lo recibieron con una fe que asombró al propio Dios: ¡Mujer, qué grande es tu fe!

Pienso en la cananea, en Encarnita, y en nosotros. ¿Nos habremos acostumbrado al Señor? Entramos en la iglesia con el móvil encendido, nos sentamos con las piernas cruzadas, hablamos en el templo como en el mercado, omitimos la genuflexión, comulgamos sin confesar… «¡Antonioooooo!». Pobre Jesús.

(TOA20)