Evangelio 2018

19 agosto, 2017 – Espiritualidad digital

La segunda inocencia

Hace pocos días, en España, una mujer con gran protagonismo en la actualidad política convocaba una rueda de prensa. Me llamó la atención que emplease la frase «no somos inocentes», cuando lo que, realmente, quería decir era «no somos ingenuos». Esa acepción de la palabra «inocente», en el sentido de «ingenuo», está mejor expresada con el vocablo «inocentón».

La inocencia se aplica, normalmente, a quienes quieren defenderse de una acusación y, también, a los niños. De los niños se dice que son inocentes, porque no aún no han conocido el mal, y, por tanto, no han cometido pecado.

No impidáis a los niños acercarse a mí; de los que son como ellos es el reino de los cielos. Ser como un niño no es ser un niño. La inocencia del niño no deja de ser una forma de ignorancia. Ser como un niño, sin embargo, supone recuperar esa inocencia cuando ya se ha conocido el mal. Es fruto de una conversión. Esa «segunda inocencia», la de quienes vuelven a ser niños tras renegar del pecado, es la de muchos santos. Y es preciso gritar a grandes voces que, con la ayuda de Dios, es posible. El pecado tiene vuelta atrás.

(TOI19S)