Evangelio 2018

18 agosto, 2017 – Espiritualidad digital

Esa forma «piadosa» de pecar

En ocasiones, los pecados del mundo se mimetizan, y, bajo capa de piedad, se infiltran en los miembros de la Iglesia. Por ejemplo: hay matrimonios jóvenes que saben que la anticoncepción constituye un pecado mortal. Pero, interpretando a su manera la «Humanae Vitae», emplean los métodos naturales con la misma frivolidad con que otros emplean los anticonceptivos. Su pecado es doble: el de la anticoncepción, y el usar la doctrina de la Iglesia a favor de su egoísmo.

Católicos de misa diaria que jamás se divorciarían para casarse con otra persona acuden a los tribunales eclesiásticos en busca de una nulidad que les permita contraer nuevas nupcias. No les mueve un deseo de conocer la verdad, sino que buscan por todos los medios una nulidad; y, finalmente, muchas veces la encuentran. Su pecado también es doble.

Si esa es la situación del hombre con la mujer, no trae cuenta casarse… Trae cuenta, y es cuenta divina. Pero debéis saber que, en ocasiones, el matrimonio, como cualquier vocación, es la cruz en la que uno debe inmolarse. Y, cuando ese momento llega, bajarse de la cruz sigue siendo una deserción. Con papeles, o sin ellos. Con métodos naturales, o sin ellos.

(TOI19V)