Evangelio 2018

15 agosto, 2017 – Espiritualidad digital

Toda tú eres de Dios

En el salmo 44 estaba escrito, acerca de la esposa del Rey: Quiero hacer memorable tu nombre por generaciones y generaciones, y los pueblos te alabarán por los siglos de los siglos (Sal 44, 18). En esas palabras se vio reflejada María, y así cantó ante Isabel: Desde ahora me felicitarán todas las generaciones.

Son muchas, María, las generaciones que han pasado desde entonces. Y, tal como anunciaste, todas te han felicitado. Hoy lo hacemos nosotros, y, al felicitarte, nos felicitamos también por tenerte como madre.

Felicidades, porque has sido recibida, en cuerpo y alma, en lo más alto del cielo, y allí tienes tu trono junto al de tu Hijo. En todo lo seguiste en esta vida, y era justo que en todo lo siguieran también en la gloria.

Nuestros pobres cuerpos tendrán que pagar sus culpas en el sepulcro antes de ser glorificados. Pero el tuyo, Madre nuestra, jamás se desposó con el pecado ni tuvo nada que ver con él. Todos tus miembros glorificaron a Dios toda tu vida. Si, por tanto, fueron suyos, ¿qué hay de extraño en que Él los tome y los lleve junto a Sí?

¡Oh, María, asunta al cielo, ruega por nosotros!

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