Evangelio 2018

14 agosto, 2017 – Espiritualidad digital

Esperanza

Cuando Jesús anunció a sus apóstoles que el Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres, lo matarán, pero resucitará al tercer día, cuenta san Mateo que ellos se pusieron muy tristes.

Podrían haber guardado el eco de las últimas palabras –resucitará al tercer día–, y haberse llenado de júbilo con la noticia de que Cristo vencería a la muerte. Pero ni siquiera escucharon estas palabras. Se quedaron en la tristeza del primer anuncio –será entregado en manos de los hombres, lo matarán– y no supieron ir más allá.

Como nosotros. Cuando llega la contrariedad o aparece el sufrimiento, nunca somos capaces de ir más allá, a la gloria preparada para nosotros si lo sufrimos con paciencia y lo ofrecemos con mansedumbre. Sólo vemos nuestro dolor, y nos entristecemos.

La virtud de la esperanza es virtud teologal. No sólo es que sea necesaria para salvarnos; es que ella misma nos salva, porque nos lleva más allá de dolor presente, y nos hace gustar, por adelantado, la gloria futura.

¿Acaso crees que permitiría Dios el sufrimiento en aquellos a quienes tanto ama, si no fuera el camino para grandes gozos? Ten esperanza, y alégrate cuando llegue el dolor.

(TOI19L)