Evangelio 2018

3 agosto, 2017 – Espiritualidad digital

Una red en el suelo de una barca

La parábola de la red echada en el mar es la última del discurso de Jesús en el evangelio de san Mateo. Me hace gracia, porque ese discurso lo pronuncia sobre una barca. Y me da por pensar que, a última hora, bajó el Señor los ojos, vio la red en el suelo de la barca, y añadió esta parábola marítima al sermón sin tenerla preparada. La compuso sobre la marcha.

El reino de los cielos se parece también a una red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Cuántas veces, en la barca de Pedro habría Jesús presenciado la escena.

Y, en esta red que es el tiempo, en la cual vamos todos arrastrados hacia la consumación, el único pez bueno es Él. Por eso se nos ofrece en alimento. Y, al devorarlo en la Eucaristía, es Él quien nos devora, como tragó la ballena a Jonás, y nos hace parte de su cuerpo, para que así seamos peces buenos. Comulgar, más que nada, supone dejarse comer. Él por nosotros, y nosotros por Él.

(TOI17J)