Liber Gomorrhianus

1 Agosto, 2017 – Espiritualidad digital

Hasta que no quede cizaña que segar

Estamos en el mundo, pero no somos de aquí. En el mundo vivimos como extranjeros y peregrinos, heridos por una infinita nostalgia, porque nuestra ciudadanía, y nuestro pasaporte, son del cielo. Sabemos que aún no hemos llegado a casa, y tenemos en la tierra una misión que cumplir: la de ganar almas para Cristo y más ciudadanos para el cielo.

La buena semilla son los ciudadanos del cielo; la cizaña son los partidarios del Maligno. He encontrado a personas que dicen ser partidarias del Betis o del Real Madrid. Pero nadie me ha confesado ser partidario del Maligno. Sin embargo, son partidarios del Maligno quienes le ayudan a ganar su partida; yo mismo podría serlo, y nada me aterraría más.

Entre ellos vivimos. Y los amamos, porque Dios los ama. Los buscamos como busca el buen pastor a la oveja perdida. Porque esos partidarios del Maligno, si se les anuncia que Dios los ama, los perdona, y les ofrece ser hijos suyos, pueden acompañarnos en nuestro viaje de vuelta a casa y compartir pasaporte con nosotros. Por eso vivimos en el mundo como ciudadanos del cielo: para que, cuando vengan los segadores, no encuentren ya cizaña que arrojar al fuego.

(TOI17M)