Evangelio 2018

31 julio, 2017 – Espiritualidad digital

Morada de Dios; nido de ángeles

Un alma en gracia es morada de Dios; nido de ángeles. Nunca soñó el hombre con ser elevado a dignidad tan grande. Si ya estaba fuera de su alcance el poblar los cielos, cuánto menos podía imaginarse convertido en paraíso.

El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno toma y siembra en su campo; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un árbol hasta el punto de que vienen los pájaros del cielo a anidar en sus ramas.

Ese grano de mostaza es el propio Cristo. Hecho el más pequeño de los hombres en la Cruz, fue sepultado en lo hondo de la tierra. Y, tan diminuto como la hostia que comulgas, es sembrado en tu alma.

Allí dentro, despliega su poder de Dios, resucita y crece transformado en el árbol de la Iglesia. Lo invade todo, desde lo profundo del alma, hasta convertirte en otro cristo. Y vienen las tres divinas personas al corazón del cristiano, y los ángeles al tabernáculo, para que esta tierra antes maldita, y esta alma, antes perdida, sean convertidas en cielo.

¡Qué grande es, Señor, tu misericordia!

(TOI17L)