Liber Gomorrhianus

30 Julio, 2017 – Espiritualidad digital

¡A quién le importan las perlas finas!

La progresiva secularización de Occidente tiene dos diabólicos aliados: El primero es la falta de celo apostólico en los cristianos, cada vez más recogidos en nuestros templos y familias, y más perezosos para dar testimonio de nuestra fe ante quienes no creen. El segundo es el hedonismo. Es muy difícil que una sociedad tan sensualizada y sexualizada como la nuestra aprecie las finuras del reino de Dios. Es curioso cómo el avance tecnológico ha llevado a nuestra sociedad a semejante grado de embrutecimiento.

El reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas, que al encontrar una de gran valor se va a vender todo lo que tiene y la compra. El problema es que, a día de hoy, los amantes de las perlas finas no abundan; muchos prefieren el estiércol. Es más fácil anunciar el evangelio a un deportista, a un artista o a un filósofo que a una persona adicta al whatsapp cuya única ilusión es acaparar «likes» en las redes sociales. Donde hay virtudes humanas, el evangelio prende mejor.

¿Y dónde no las hay? Allí hace falta un amigo, alguien que enseñe al prójimo, primero, a ser hombre, y, después, a ser cristiano.

(TOA17)