Liber Gomorrhianus

28 Julio, 2017 – Espiritualidad digital

Cada día hay algo para ti

Leamos la parábola del sembrador desde otro punto de vista. No queramos decidir qué tierra somos. Porque, en el alma, de todo hay; y las semillas sembradas son muchas.

Si uno escucha la palabra del reino sin entenderla… No todo lo que escuchamos lo entendemos. Todos los días, las aves se llevan semillas sembradas en el alma.

La acepta enseguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante… Escuchas una palabra, y te duele, porque te denuncia tu pecado. Te enrabietas. Haces propósitos, quieres cambiarlo todo. Llega la noche, y lo has olvidado.

Los afanes de la vida y la seducción de las riquezas ahogan la palabra. Mientras se leyó la Primera Lectura, estabas pensando en ese hijo que te ha dado un disgusto. Ni recuerdas de qué trataba. Otro día será.

El que escucha la palabra y la entiende; ese da fruto. Todo lo escrito arriba te sucedió. Pero ha habido una frase que te ha llegado al alma. Guárdala en el corazón todo el día. Esa semilla, sí, cayó en tu «tierra buena». Si la cultivas, dará fruto.

Y es que no toda la Escritura es para todos todos los días. Pero, cada día, hay algo para ti.

(TOI16V)