Evangelio 2018

25 julio, 2017 – Espiritualidad digital

Los riesgos de decir «podemos»

Durante los últimos años, en España la política lo inunda todo. Por eso mis palabras admiten todo tipo de interpretaciones. Pero hablo del evangelio, no de política. Y ni siquiera los nuevos leccionarios pueden traducir «Possumus» de otra forma: Podemos.

– ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber? – Podemos.

Aún no estaban convertidos. Porque decir podemos, así, a secas, no es sino creerse Dios omnipotente. Antes de padecer, corregirá el Señor estas palabras: Sin mí no podéis hacer nada (Jn 15, 5).

Deberíais haber dicho, más bien: «No sabemos». Porque no sabíais a qué cáliz se refería el Señor, ni cuánta era su amargura, ni lo terrible de su contenido. De haberlo sabido, habríais dicho: «No podemos». Y si, después de esto, el amor que sentíais por el Señor hubiera sido verdadero, habríais añadido: «Pero queremos».

Mejor que podemos es «pedimos»; oramos porque queremos seguirte, Señor, y no nos vemos capaces. Hacemos cuanto está en nuestra mano, porque te amamos, y, una vez agotadas nuestras pobres fuerzas, tendemos esa misma mano hacia Ti para que la tomes y nos lleves.

No digáis, por tanto, podemos. Decid: «queremos, amamos, hacemos y pedimos. Por tu misericordia, recibimos y acogemos». Así, llegamos.

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