Evangelio 2018

22 julio, 2017 – Espiritualidad digital

Espiritualidad del madrugón

Si hubiese que escribir una «espiritualidad del madrugón», habría que dedicar el libro a santa María Magdalena. Ella es maestra de madrugadores y modelo de enamorados.

María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro.

Qué religión tan aburrida e indeseable la de aquéllos que ven el cristianismo como un esfuerzo de voluntad, ayudado por la gracia, para obtener virtudes. Los coleccionistas de virtudes suelen ser tediosos y plomizos. Al menos hasta que han añadido, a sus trofeos, la virtud de la simpatía. Pero, cuando ese momento llega, no consiguen sino acomplejarte. ¡Te ves tan miserable a su lado! Sobre todo, la perspectiva de vivir en continuo esfuerzo para la obtención de la virtud se te presenta como una tarea insufrible.

Por eso descansas mirando a María Magdalena. A ella no la mueve a madrugar ningún esfuerzo de voluntad, ni la llevó a la Cruz un afán de superación. Sólo el amor la mueve. Y, movida por amor, busca a Cristo, encuentra a Cristo, ama a Cristo y anuncia a Cristo. Ni aburre, ni acompleja. Uno daría lo que fuese por ser como ella. Y, si «lo que fuese» es todo, lo daría también.

¡Bendita María Magdalena!

(2207)

Liber Gomorrhianus