Evangelio 2018

21 julio, 2017 – Espiritualidad digital

Eso de meter la mano en la nevera…

San Mateo deja muy claro que los discípulos de Jesús tenían hambre. Yo supongo, por tanto, que los hechos sucedieron a eso de la una, cuando nos visitan las ganas de comer, y que los hombres habían desayunado más bien poquito. Ningún restaurante a mano, y, en fin, ya sabéis… Empezaron a arrancar espigas y a comérselas.

Tampoco es que fuesen, precisamente, patatas fritas de corte fino. Supongo que tendrían polvo y esas cosas. Y, sin vermout para acompañar… Pero las normas eran claras y rígidas. Aquello equivalía a moler pan –aunque fuera entre los dientes– y estaba prohibido moler pan en sábado.

Mira, tus discípulos están haciendo una cosa que no está permitida en sábado. Comprendo el escándalo de los fariseos. Contravenir las normas sagradas, para ellos, era gravísimo. Pero el problema era todo suyo. Nunca habían visto a seres humanos comportarse como hijos de Dios, y hacer, en el mundo, lo que cualquier hijo hace en su casa: abrir la nevera, meter la mano, sacar una chocolatina y zampársela. Si lo hace el jardinero, es digno de reprensión, porque no es su casa. Pero hasta el pequeñín de la familia lo hace, y no pasa nada.

¡Somos hijos!

(TOI15V)

Liber Gomorrhianus