Liber Gomorrhianus

17 julio, 2017 – Espiritualidad digital

La familia… y Uno más

Cuando el Señor dice que los enemigos de cada uno serán los de su propia casa, no quiere con ello dar por sentado que todos sus discípulos vayan a pasar la vida discutiendo sobre religión con su familia. Eso sucede en ocasiones, pero las palabras del Señor son para todos, no sólo para quienes encuentran oposición a su fe dentro de casa.

Sacralizamos fácilmente todo lo que tiene que ver con la familia. Y hacemos mal. Porque los vínculos familiares –como todo lo carnal– tienen que morir para ser transfigurados. Si no pasan por la Cruz, esos vínculos ahogan el alma en lugar de liberarla.

Muchos no anuncian el evangelio a los no creyentes con la excusa de que deben atender a su familia. Muchos dejan de asistir a medios de formación cristiana regularmente porque tienen «planes familiares». Muchos ahogan la vocación de sus hijos porque temen verlos menos si se consagran a Dios. Muchos apenas salen de casa, porque su casa es el celemín que cubre la luz de su fe. Y muchos parecen pertenecer más a su linaje que al de Cristo.

Quien no rompe con su familia para amarla desde la Cruz, no puede seguir al Señor.

(TOI15L)

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