Liber Gomorrhianus

13 Julio, 2017 – Espiritualidad digital

Ambientadores que transforman los ambientes

Cuando un cristiano escucha la palabra «paz», no piensa en esa especie de armonía y ausencia de conflictos a la que el mundo llama «paz». Para un cristiano, la paz es Cristo (cf. Ef 2, 14).

Al entrar en una casa, saludadla con la paz; si la casa se lo merece, vuestra paz vendrá a ella. Nuestra misión es dar paz a quienes no la tienen. Para ello es necesario, en primer lugar, que seamos almas de oración y Eucaristía. De otro modo, nuestras almas se llenarán de mundo, y, por tanto, de guerra.

En segundo lugar, si debemos dar paz a quienes no la tienen, es preciso que estemos cerca de ellos. No es necesario que atosiguemos a los demás con sermones ni con miles de consejos. Basta con estar cerca de quienes no creen y crear, con ellos vínculos de auténtica amistad. En medio de ellos, un cristiano es como uno de esos ambientadores que perfuman toda la habitación. La paz de su alma se expande a quienes lo tratan y lo aman.

Pero, si no salimos de casa ni del templo… ¿a quién perfumará un ambientador que se queda en la tienda, envuelto en papel de celofán?

(TOI14J)