Evangelio 2018

12 julio, 2017 – Espiritualidad digital

Lecciones aprendidas sobre Judas

Y Judas Iscariote, el que lo entregó.

¡Qué misterio, la elección de Judas! Y ¡cuántas preguntas, las que se suscitan mientras leemos esas líneas! ¿Por qué lo eligió Jesús, si sabía que acabaría convertido en traidor? ¿Por qué quedaron santificados los otros once, mientras él se convirtió en homicida? ¿Cómo es posible que la presencia, tan cercana, del Señor, durante tres años, no lo terminase de enamorar?

Sería ambicioso e imprudente querer responder a todo. Pero, al menos, podríamos aprender dos lecciones de la historia de este apóstol frustrado:

La primera es que la predilección divina no salva a nadie por sí sola. Jesús puede elegirte, pero eres tú quien decides si quieres salvarte o condenarte. La última palabra, en tu propia salvación o condena, no es de Dios, sino tuya. Aprende en eso de la Virgen: Dios la eligió, y Ella fue fiel. No siempre es así.

La segunda lección es que la proximidad física con el Señor tampoco garantiza la salvación. Y es lección importante para quien, como los sacerdotes, pasamos el día en contacto con lo sagrado. No basta con rezar o dirigir rezos. Es preciso, además, ser obediente y fiel. Una vez más, como la Virgen.

(TOI14X)