Liber Gomorrhianus

10 julio, 2017 – Espiritualidad digital

No cabe en cabeza humana, pero…

Si Dios es Dios, merece ser obedecido por toda criatura. Si Él dice «sígueme», hasta las piedras deberían levantarse e ir tras Él. Lo que no cabe en cabeza humana es que Dios le diga a un pobre mortal «sígueme», y que un pobre mortal, pecador y miserable, responda «¡No me da la gana!», y se quede tan tranquilo. Pero sucede.

Y lo que tampoco cabe en cabeza humana es que sea un pobre mortal, pecador y miserable, quien le diga a Dios encarnado ven tú; y que, ante semejante osadía, tengamos que leer que Jesús se levantó y lo siguió.

Pero es que la cabeza humana da para muy poquito, aunque a veces creamos lo contrario. Su concepto de «Dios» queda limitado al «ipsum esse subsistens» de la filosofía aristotélica… Y eso, teniendo en cuenta que no todo el mundo es Aristóteles.

Ha tenido el propio Dios que hacerse pequeño para que cupiese en la cabeza humana su humildad. Y para que sepamos que quien nos pide amor nos amó primero; quien nos pide que le obedezcamos nos ha obedecido; y quien nos pide que lo sigamos hasta la vida nos ha seguido primero a nosotros hasta la muerte.

(TOI14L)