Liber Gomorrhianus

9 julio, 2017 – Espiritualidad digital

¿Cómo se conoce a Dios?

¿Cómo se hace para conocer a Dios? ¿Es necesario leer muchos libros? Y, aunque lo hayas hecho, ¿conoces, por eso, mejor a Dios? ¿Estás seguro? Puede que sepas más sobre Dios, pero, ¿conoces mejor a Dios por haber leído?

Nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

¿Cómo revela el Hijo al Padre?

Desde luego, no como yo revelo un secreto. Cuando yo revelo a alguien un secreto, primero lo convierto en palabras; después convierto las palabras en voz; después, quien ha escuchado, convierte la voz de nuevo en palabras; y, por último, las palabras desvelan su sentido, y el secreto queda manifiesto.

Cuando Cristo revela al Padre al alma, no emplea palabras, porque Él mismo es el Verbo de Dios. Se sirve del Espíritu, quien sondea los pliegues del alma. Allí, en lo profundo, el Paráclito graba la impronta, la noticia del Padre, directamente, sin que haya mediado palabra humana. Y el alma, entonces, conoce a Dios Padre, Hijo, y Espíritu Santo. Pero, como en ese conocimiento no ha mediado palabra humana, ni se lo puede explicar a sí mismo, ni puede explicarlo a nadie. Es conocimiento silencioso.

Una maravilla.

(TOA14)