Liber Gomorrhianus

8 julio, 2017 – Espiritualidad digital

Como contigo, y ayuno por Ti

¡Qué escena tan misteriosa!

Solemos decir que las satisfacciones carnales, aun cuando en el momento produzcan placer, a menudo dejan tras de sí un regusto de tristeza, mientras que la penitencia y el ayuno, aun cuando en el momento producen dolor, permiten al espíritu gozar las dulzuras celestiales. Eso decimos, y supongo que tenemos razón… aunque no siempre, ni del todo.

¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?

Ahí lo tienes: el mundo al revés. Furiosos los que ayunan, felices los que comen. Realmente, la pregunta correcta, la que hubiesen debido formular al Señor aquellos discípulos de Juan, era: «¿Por qué nosotros, que ayunamos, estamos de mal humor, mientras a los tuyos, que comen y beben, se los ve tan felices?»

La respuesta, en ese caso, hubiera sido: «Porque no está la alegría en comer o en ayunar, sino en vivir junto al Hijo de Dios o lejos de Él». Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán.

¡Oh, Jesús! Que seas Tú el motivo de nuestras comidas, y también de nuestros ayunos. Que, cuando comamos, comamos contigo; y, cuando ayunemos, sea porque te echamos de menos. Amén.

(TOI13S)