Evangelio 2018

5 julio, 2017 – Espiritualidad digital

Una triste gracia

Resulta curioso que los demonios, ante la incómoda presencia de Jesús, gritasen: ¿Has venido aquí a atormentarnos antes de tiempo?

¿Y cuál es el tiempo? ¿Acaso los demonios no están atormentados desde que pecaron contra Dios? ¿Es que esperan algo peor?

Lo esperan, para desgracia suya. Esperan el día del gran aburrimiento, que venga a sumarse a su condena. Hoy por hoy, mientras los hombres sigan haciendo caso a las sugerencias de los espíritus malignos, los demonios, al menos, andan entretenidos. Y el hecho de arrastrar a unos cuantos hijos de Adán en su condena no deja de ser, para ellos, un pequeño consuelo en su desesperación. Cuando Cristo vuelva, y los demonios tengan al completo la plantilla en el Infierno, sin posibilidad de reclutar nuevos incautos, tanto cornudos como apaleados tendrán que soportar, junto a un terrible dolor, un insoportable aburrimiento.

Pero también es una triste gracia que el hombre pueda darle consuelo a los demonios. ¿No podríamos entretenernos en alguna otra cosa? Porque, si en lugar de dejarnos engañar por sus seducciones, escuchásemos la voz del Espíritu y la siguiéramos, mejor que pasar la vida consolando demonios, pasaríamos la vida consolando, en su Pasión, al Hijo de Dios.

(TOI13X)