Evangelio 2018

2 julio, 2017 – Espiritualidad digital

«Nos haces dignos»

En la segunda plegaria eucarística, damos gracias al Señor «porque nos haces dignos de servirte en tu presencia».

Y reconocemos –expresamente, antes de comulgar– que no somos dignos de Él.

El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no carga con su cruz y me sigue no es digno de mí.

Las criaturas nos roban el corazón. Tus urgencias están en tu familia y tus seres queridos; tu pensamiento vuela a ellos; tus preocupaciones se las llevan ellos… Y, si miras a Dios, es para pedirle ayuda en esas preocupaciones. ¿No te duelen más los problemas de los tuyos que cualquier crucifijo? ¿No te hieren más los disgustos que te causan los tuyos que los pecados de los hombres? No cargas la cruz. Prefieres tus crucecillas.

«Nos haces dignos de servirte» … Allí, Jesús, sobre el altar, te apoderas de nosotros. Allí nos entregamos. Y nuestras ridículas urgencias se nos hacen poca cosa. Luego comulgamos, y te amamos hasta la extenuación.

O, al menos, así debería suceder.

(TOA13)