Liber Gomorrhianus

1 julio, 2017 – Espiritualidad digital

Todo por su orden

Jesús fue muy condescendiente con los que estaban lejos (paganos, publicanos, prostitutas…), mientras fue terriblemente riguroso con escribas y fariseos, que oraban y repartían cuantiosas limosnas.

Es cierto. Las palabras pronunciadas ante un centurión romano así lo atestiguan: Os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos; en cambio, a los hijos del reino los echarán fuera, a las tinieblas.

Jesús hablaba ante escribas y fariseos. ¿Qué sentido hubiese tenido emprenderla contra quienes no escuchaban? Es como si un servidor emplease la homilía dominical en arremeter contra quienes no vienen a misa. ¿Para qué?

«¿No dice usted nada sobre las jornadas del Orgullo?», me preguntan. Respondo: «¿Acaso van a venir a escucharme? ¿Para qué serviría hablar sobre ello ante vosotros? ¿Para alimentar vuestra ira? No, gracias. Es a vosotros a quienes debo remover»

¿Y a ellos? ¿Qué les diría –si me escuchasen– a los de lejos?

Que Dios los ama. Es el primer y principal mensaje: que, sean cuales sean sus pecados, Dios los ama. Si así lograse acercarlos a Él… Luego, cuando estuvieran cerca, ya habría tiempo de repartir estopa. Pero todo por su orden.

(TOI12S)