Liber Gomorrhianus

23 junio, 2017 – Espiritualidad digital

Cardiolatría

Uno de los grandes pecados de nuestro tiempo es la idolatría del corazón, una especie de «cardiolatría» que lleva a los hombres a someterse a los dictados de la afectividad como si fueran las nuevas tablas de la ley. Obedecer al corazón es como lanzarse al río y obedecer a la corriente; echarse a morir entre olas de miel y eructos de hiel. La palabra es hoy más inútil que nunca. ¿De qué sirve tratar de argumentar con un cardiólatra, que no usa la cabeza porque todo le nace del impulso y de una «intuición» que no es sino «emoción»?

Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas.

Nuestra generación no tendrá redención hasta que no caiga en la cuenta de que el corazón nace podrido de soberbia por el pecado, y debe ser cincelado a imagen del corazón humilde de Cristo. Si el propio Dios encarnado ha postrado en tierra su corazón, ¿qué no deberíamos hacer nosotros con los nuestros?

Pero hace falta mucha penitencia para obedecer al corazón de Cristo en lugar de dejarse esclavizar por el corazón propio. Y no sé si estamos dispuestos a humillarnos tanto. Tengo miedo.

(SCORJA)