Liber Gomorrhianus

22 Junio, 2017 – Espiritualidad digital

Más que pedir lo que deseas, desea lo que pides

Si Jesús no hubiese inventado el Padrenuestro, a nadie se le hubiera ocurrido pedir semejantes cosas. Puede que yo sea desconfiado, pero…

Santificado sea tu nombre… Venga tu reino… Hágase tu voluntad… Perdona nuestras ofensas… No nos dejes caer en tentación… Líbranos del Maligno…

La gente no pide eso. La gente pide: «Que se cure mi hijo», «que mi nuera encuentre trabajo», «que mi matrimonio se apacigüe», «que tengamos salud»…

Diréis que, al menos, el pan de cada día es petición común. Pero si os aclaro que, fundamentalmente, esa petición va referida al Pan eucarístico, y que lo que pedimos es la comunión diaria, quizá algunos se echasen atrás.

No sé… Creo que si, en lugar de acomodar la oración a nuestros deseos, acomodásemos nuestros deseos al Padrenuestro, seríamos santos aunque no lográsemos vencer al pecado. Porque, con tan santos deseos, es imposible no llegar al cielo. Lo que sí es posible es rezar diariamente para pedir salud, dinero y amor; obtener de Dios las tres cosas, y condenarse después.

Por eso, yo, que también pido salud, dinero y amor para los míos, prefiero terminar siempre con un padrenuestro y decir: «Pero, sobre todo, eso. Lo demás no importa tanto».

(TOI11J)