Liber Gomorrhianus

20 Junio, 2017 – Espiritualidad digital

No te doy la razón, porque te quiero… Y porque no la tienes

Ayer considerábamos lo que supone poner la otra mejilla, y hoy nos fijaremos en lo que no supone. Que también un muñeco de trapo puede poner ambas mejillas, y no por eso tiene caridad.

Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen… Si entregamos sin luchar la integridad física, es porque aspiramos a un bien mayor. Cedemos un terruño para conquistar un imperio, porque queremos el alma de nuestros enemigos, y la queremos para Cristo. ¿Recuerdas cómo, en «Los Miserables», aquel monseñor Bienvenido dejó que Valjean le robara la vajilla, y a cambio afirmó haber comprado su alma?

Fíjate, como ayer, en lo que hizo el Señor: entregó su cuerpo a sus enemigos, pero no les dio la razón. Y, a precio de su cuerpo, compró sus almas, porque los amaba.

Haz tú lo mismo: si te injurian, no respondas. Pero no des la razón a quien no la tiene. En eso no puedes transigir, porque esa verdad no es tuya, sino de Cristo. Y porque, a cambio de las injurias, entregarás a tu enemigo el mayor y más preciado de los dones: la propia verdad. Si no la quiere, o la rechaza, tendrá que rendir cuentas.

(TOI11M)